Izquierda Unida Colmenar Viejo

Participa en la elaboración del Programa Electoral de Izquierda Unida Colmenar Viejo

Posted in IU Colmenar Viejo, Programa electoral by IU Colmenar Viejo on 24 marzo 2011

Desde el Izquierda Unida de Colmenar Viejo queremos contar con vuestras propuestas, para poder elaborar un programa electoral completo, que recoja las necesidades de nuestro pueblo, y que sea el reflejo de lo que demandan nuestros vecinos.

Por este motivo, y aprovechando la oportunidad que nos brindan las nuevas tecnologías, vamos a ir exponiendo nuestro borrador de Programa Electoral para que los colmenareños y colmenareñas puedan hacer aportaciones al respecto u opinar sobre las mismas.

Antes de empezar a difundir el cuerpo del programa, queremos hacer público un texto que  pone de manifiesto los principios programáticos de Izquierda Unida. Se trata de un documento que invita a la reflexión y al debate, y que pretende ser el punto de partida que nos dote de un marco de trabajo que permita realizar propuestas concretas.

Esperamos escuchar vuestras opiniones y sugerencias con el objetivo de que se vean reflejadas en el programa electoral.

Apela el programa de Izquierda Unida de Colmenar Viejo a una ciudadanía crítica y socialmente comprometida. Se inspira en una filosofía radical de la igualdad. Asume toda la carga de transformación y movilización ciudadana que portan los principios de la democracia social participativa. Y busca la complicidad de quienes conciben que la justicia social constituye el más noble de los ideales políticos.

Hace así suyas, sin doblez, las demandas morales colectivas de las movilizaciones sociales que vienen cuestionando las convenciones de un orden comunitario sometido a la tiranía de la economía de mercado. Repudia entonces, y ya por principio, toda la batería analítica utilitarista que modula el avieso relato urdido por los predicadores de la sostenibilidad financiera del sistema. Se niega por tanto, ya de entrada, a considerar como natural e irreversible el alunizaje en el estadio último de la barbarie neoliberal que padecemos. Por eso mismo paralelamente promueve dar un decidido y decisivo paso al frente: subvertir ese infame relato de la crisis, asumir dónde estamos, cómo hemos llegado hasta aquí y obrar políticamente en consecuencia. Y en ese sentido las elecciones municipales nos brindan una primera oportunidad pues, al fin y al cabo, la mundialización neoliberal genera severos problemas que tienen tan evidentes como traumáticas repercusiones locales que exigen que se afronten localmente.

Conviene tener presente que la propia crisis de un modelo social y económico liberal consagrado y entregado a la divinidad de la plusvalía, y al que resulta consustancial la desigualdad, ha arrojado sobre el tapete una lección ante la que no cabe la ceguera política. Si el drama de la crisis encierra alguna enseñanza positiva esa es, sin duda, el haber puesto de relieve la necesidad política de ser austeros en todos aquellos ámbitos de gestión que no son importantes, para así mejor preservar los más valiosos: la educación y la sanidad públicas, el medio ambiente y las instancias destinados a garantizar los derechos y las libertades individuales. Y por ese mismo motivo principios programáticos ya clásicos de IU adquieren una actualidad incontestable y una más que renovada vigencia.

No es así necesario ningún análisis maniqueo para acreditar el valor supremo que en nuestros días entraña el entendimiento que IU siempre ha dispensado a la fortaleza de un sistema educativo público como indispensable herramienta de justicia social. Para ilustrarlo basta con levantar acta de la proliferación de tentativas auspiciadas por la lógica economicista para erosionar ese sistema de instrucción pública con la doble intención de convertir a la educación en un mero eslabón del proceso productivo y de implantar las diferencias de clases en las entrañas mismas del tejido educativo. Lo mismo, y en los mismos términos de absoluta vigencia y contrastada actualidad, debe decirse del arraigado e inquebrantable compromiso de IU con las demás vertientes fundamentales de la gestión pública. Sin ir más lejos, en relación con el bien común irrenunciable que en su ideario político representan la sanidad o los derechos sociales, pues la amenazante sombra que sobre el mismo proyecta esa descarnada dogmática economicista nunca había sido tan alargada como ahora.

Es más, llegados a nuestro actual punto de polarización social, no parece posible continuar laminando el tradicional llamamiento de IU a desterrar la propiedad como elemento indispensable de aproximación y tratamiento del derecho a la vivienda. Tampoco parece ni tan siquiera mínimamente justificable que se siga ninguneando su recurrente y sostenido requerimiento para desvincular el urbanismo de los intereses especulativos privados y así volver a situarlo en la órbita de los derechos y de las necesidades sociales colectivas. Y no hay ningún argumento capacitado para legitimar la negación de una de sus más primarias y esenciales exigencias: la plena asunción del respeto y la sensibilidad medioambiental como encuadre básico e indispensable de todo un renovado proyecto de convivencia comunitaria desvinculada de los dogmas de la ortodoxia liberal.

Nunca por tanto ha tenido mayor sentido y pertinencia que en el presente el empeño de IU por estimular un cambio radical en el patrón de relación política de la ciudadanía con las instancias de gobierno. Ante todo porque las lacras de la corrupción y de las redes clientelares se vienen expandiendo en la misma medida que se minimiza la porosidad política para incorporar las inquietudes y las demandas sociales cotidianas. Cuestión de coherencia política, de alineamiento con el interés público frente al interés particular, en ello precisamente reside otro hecho diferencial de una propuesta que, como la de IU, promueve el engarce de la trasparencia en la gestión con la profunda revisión de la estructura orgánica municipal y con la promoción de la participación ciudadana. No sólo se considera que ese género de revisión estructural, materializada en la creación de grandes áreas de gestión, entraña la doble virtualidad de reducir notablemente los costes y facilitar la atención integral al ciudadano. Tampoco se alberga ninguna duda de que iniciativas y procedimientos como los representados por los presupuestos participativos, dentro de una estrategia ideada para potenciar los mecanismos de consulta a la ciudadanía sobre la actividad de gobierno, constituyen el único medio capacitado para emprender la democratización de la democracia.

Apegado así a una concepción deliberativa y consultiva de la política, comprometido con la articulación de los cauces indispensables para que la ciudadanía manifieste su voluntad a través de la participación directa en las decisiones sobre las políticas públicas que afecten a sus vidas, las propias propuestas que pueblan este programa ya obedecen a esa lógica de trabajo. Sus líneas de fuerza se han debatido en muy diversas sedes y con muy diversos interlocutores. En ese diálogo permanente radica precisamente la muy reforzada convicción con la que se promueven aquí políticas que abarcan, desde la consolidación de las instituciones educativas públicas frente a la voracidad de los intereses privados, hasta la promoción del transporte público o del comercio de proximidad; en ese diálogo arraiga también el firme convencimiento con el que se plantea un parque público de vivienda en alquiler, con el que se promueve un programa de recuperación de la gestión pública de todas las instalaciones deportivas, o con el que se traza una estrategia que posibilite a la ciudadanía realizar sin coste alguno el indispensable tránsito hacia el uso de energías renovables.

Todas esas propuestas se conciben bajo el signo del realismo. No conforman por tanto un mero proyecto sino que articulan un programa de gobierno. De aplicarlo se trata. Y de hacerlo además teniendo siempre bien presente que incentivar las iniciativas públicas y privadas de creación de un empleo digno y estable es la llave maestra que permite abrir la puerta de ese horizonte comunitario de justicia social.

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Una respuesta

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  1. félix bartolomé cobeña said, on 25 marzo 2011 at 3:44 pm

    No estoy muy enterado del calendario electoral,pero es normal que el PP de Colmenar lleve todo el mes de de marzo llenando los buzones de publicidad del partido? y sobre todo ¿estas campañas se hacen con fondos públicos del ayuntamiento?


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